sábado, 18 de junio de 2011

"No vengo a escuchar sus tristes historias"

La semana pasada se realizó un encuentro de operadores de la Red de Telecentros el Programa Quiero Mi Barrio. De todo Chile, todos/as reunidos para mejorar sus competencias como capacitadores, se formaron, fortaleciendo las herramientas que fortalece su liderazgo, ese liderazgo en el que se apoya su trabajo testarudo de querer sacar su barrio adelante, porque es SU barrio, SU gente.

Contra viento y marea, luchan por sacar sus telecentros adelante, a pesar de que cada día se hace más patente que este no es el proyecto predilecto de Subtel. Solo un Gobierno ciego , sordo y mudo no podría comprender el valor de tener a 500.000 ciudadanos a un clic de distancia, pero vamos, no nos engañemos, ya poco sorprende de esta nueva forma de gobernar o más bien casi poco, porque aunque no lo creamos las cosas siempre pueden ser peor.

Mariela Garelli, quien fuera mi jefa en Subtel, flamante ex relacionadora pública de VTR, sin estudios universitarios y contraparte del proyecto que coordina solo a profesionales. La única persona en Subtel que duplicó su sueldo en el único cargo de jefa que no es profesional en toda la Subtel, asistió al encuentro de operadores. Sí ella, la que insiste en enseñarle excel a operadores que usan software libre, la misma que delante de ellos defiende a Telefónica cuando los operadores reclaman por el funcionamiento de la red.

Ante las observaciones que cada vez más valientes los operadores le presentan a Subtel, Mariela les dice:“No vengo a escuchar sus tristes historias”. No sería malo, ni moralmente reprochable si no fuera una funcionaria pública, a quien su sueldo (el cual puede encontrar en esta página de transparencia http://oraias.subtel.cl/Perfiles/Transparencia20285/Instructivo6y7copia/HTML/per_honorarios.html) llega a $1.500.000 sin ser profesional....cosa extraña en un gobierno que prometió ser de los “mejores”. Sueldo que por lo demás pagan todos los chilenos con sus impuestos, incluso aquellos que tienen”tristes historias”.

De hecho, el Programa Quiero Mi Barrio es una política pública diseñada en el Gobierno de la Presidenta Bachelet de acuerdo al eje de equidad, o sea, para los sectores más vulnerables. Sí, aquellos sectores a los que la vida los ha excluido del desarrollo, los ha echado a un lado, donde probablemente haya muchas “historias tristes” que escuchar, como que los niños abandonan la escuela para trabajar, o que las mujeres reciben de sueldo $1 (un peso, no es un error) por armar una caja de hamburguesas y ganar $2.000 pesos al día después de quedar con los dedos crespos, o que los narcos se toman la calle, o que la plata no alcanza para el pan, o que no alcanza para los remedios.

La señora Garelli debe ser perdonada, lo digo fuerte y claro, porque no es que no quiera “escuchar historias tristes”, ya que ni siquiera sabe, ni imagina que existen. Cuando llegó a Subtel en una reunión nos dijo que poner telecentros era igual a poner sucursales y que en eso ella tenía experiencia. También nos dijo que los pobres no necesitan tener redes, porque “son muy amigos entre ellos”, para mayores detalles puede ver mi carta al Ministro http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/justicia/opinion/-/blogs/soy-funcionaria-publica-y-defiendo-mi-dignidad

Es por esta evidencia constatada que no me pude morder la lengua en Subtel. Es por eso que ante el gentil ofrecimiento de no hacer nada durante meses y cobrar igual mi sueldo, no lo pude soportar, sabe porqué? Porque yo si creo que un funcionario público es depositario de la confianza pública, es decir, yo si creo que la gente confía en que uno va a resguardar la inversión estatal, a costa incluso de arriesgar el pellejo.

Solo espero que los operadores de telecentro entiendan ahora más que nunca lo poderoso que son y que son ellos quienes tienen el deber de seguir luchando por la noble causa de sacar adelante su barrio, porque son ellos los que transforman historias tristes y de desesperanza en sentido y valor. Porque son ellos y ellas las que resisten todo los días, porque solo ellos/as comprenden lo que Mariela no ha visto en casi un año y que de seguro nunca podrá ver.

Vaya mi fuerza y admiración cada uno/a de los/as que defiende este proyecto.