miércoles, 4 de mayo de 2016

La cárcel: el “contenedor del residuo social”


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Son quince mis alumnas de arpillera en la cárcel. De las quince, nueve al menos vienen de familias pobres, cinco de ellas me cuentan que estuvieron en el Sename en su infancia. Las primeras clases son algo esquivas, solo las que bordan mejor muestran más interés. La primera clase me preguntan si pueden llevar música, digo que si, la segunda la llevan y la ponen tan fuerte que no se puede hablar. Pido que la bajen. Gritando me dice la dueña de la radio que yo había dicho que se podía llevar. Yo subo el tono de mi voz y digo que la baje, que yo soy la profesora y que no puedo explicar lo que haremos si no me escuchan. De mala gana baja la radio, varias la apoyan. 

Las telas y los hilos apaciguan el ambiente, generan lazos, son bálsamos en una sala colorida, luminosa y acogedora en honor a la verdad.

La pseudoburguesa profesora de arpilleras “piensa que lo ha pasado mal el último año”, tanto embrollo innecesario, tanto titular tóxico y dañino. Haciendo clase en la cana siente el alivio de ser anónima, ahí no ven tele, ahí nadie pregunta.

Una sala, una gran mesa, cada una sentada en su silla de bordadora, de aprendiz, de experta, de nula, todas con una aguja, hilo, un trapito y una tijera con punta en la mano. Una estantería, las mujeres como libros, uno al lado del otro, detrás de cada nombre una historia.

Libro uno. Tiene 48 años, no terminó la escuela, siendo niña la mandaban del campo a la caleta a vender verduras. A los 14 se enamoró de un pescador, se fue de la casa, tuvo hijos. Tuvo su propia lancha y se hizo pescadora. La mar y las leyes se pusieron malas, era mejor traficar.

Libro dos. Cuando estaba en el liceo se dió cuenta que a un bolsa de cincuenta lucas de marihuana le sacaba el triple. Su padre estaba en la cana, a veces no había que llevarle, así que había que hacer monedas. Trafica en el campo, le vende a los huasos, pero también va a vender a las discos. Cae presa con la mamá, borda bien, quería ser trabajadora social. Su mamá sale antes y le cuida a su hija, la que tuvo con un cuico que se la quiso quitar. Es regalona, le llega una encomienda mientras está en clase, es una bata peludita, una que abriga, se la pone.

Libro tres: Tiene veinticinco años y tres hijos. El mayor tiene diez, el otro siete y el más chico se murió. Yo no pregunto, digo que lo siento, no se preocupe dice ella.

Libro cuatro: Me cuenta. Estaba tan drogada que desperté en una casa, no sé como llegué ahí. Tenía puestas unas zapatillas que no eran mías, así que estoy por robo en casa habitada. Yo era secretaria de un kinesiologo de un equipo famoso. Me metí en las drogas por pena. Dos segundos dura la felicidad de fumarse un mono, pero cuando la vida es una mierda, dos segundos felices es harto profe.

Libro cuatro: Traficaba en grupo, eso es asociación ilícita. Yo era consciente de lo que hacía. No ve a mis hijos desde que cayó, ahora están con su ex esposo, él les dijo que está en el hospital y a mí me parece bien, este no es un lugar para ellos, dice.

Libro cinco: Explica. Cuando niña tuve una accidente, me dané el cerebro, por eso estoy en primero básico, porque no sé leer. Me salen lindas las letras pero me cuestan, es más fácil sumar.

Libro seis: Me traté de ahorcar profe, por eso tengo esta cara. Se acuerda que le dije que yo cuidaba a mi mamá cuando estaba afuera? Se murió hace unos días y no me dejaron ir al funeral porque no hay personal, no ha habido todos estos días. El que traficaba era mi marido, pero yo di cara. Tengo dos hijos y mi marido los dejó, ahora los cuida mi papá, él también está enfermo.

El problema no es que salgan tantos reos a la calle, el problema es que le han metido a la ciudadanía en la cabeza que las cárceles son contenedores de "residuos sociales". En la fantasía social frenética, imaginan que "la escoria", aquello que es mejor dejar de ver, dejar de integrar, desapareció, se esfumó. Tantas veces pareciera que creen que son una especie de incineradores donde la delincuencia desaparece y se pulveriza. No delire si no conoce lo que pasa dentro de una cárcel, no juzgue si no sabe quienes son los que componen la población penal, no elucubre sino conoce el presupuesto y infraestructura con la que se cuenta para rehabilitar.

Si por un segundo cree que su vida es o ha sido una mierda, vaya a hacer clases a la cana, escuche las historias de vida de las presas, se lo aseguro, sentirá alivio de  no estar ahí, sentirá que al menos usted si puede salir de ahí rehabilitada.

martes, 15 de septiembre de 2015

Operador/a de telecentro: el puente para la disminución de la desigualdad



 
 
En unas pocas semana se cumplirá casi un año desde que el equipo formado por Gabriela Guzmán, Marcela Pérez, Karen Jerez y Maricel Betancourt, llegaron al Ministerio del Interior a recuperar y potenciar la Red de Telecentros del Programa Quiero Mi Barrio implementado en el primer gobierno de la Presidenta Bachelet.

Clave ha sido la experiencia de Gabriela Guzmán en el trabajo con TIC en diferentes ámbitos que van desde la conectividad a la educación y la trayectoria de Marcela Pérez en gestión pública para resolver todos las deudas administrativas que tenía el proyecto desde sus traspaso de la Subtel a la Subsecretaría de Prevención del Delito arrastradas desde el gobierno del presidente Piñera.

La participación de Karen Jerez y Maricel Betancourt ha sido vital y crucial para poder incorporar en la mirada pública la experiencia del trabajo en terreno, codo a codo con las organizaciones, conocedora de las realidades de los barrios y de los desafíos que día a día enfrentan. La participación de ellas permite tener en la oficina central un sensor que verifica lo que es posible de abordar en la implementación de un modelo de apropiación social de TIC dentro de una Subsecretaría que confía en que la violencia se puede disminuir si se fortalece y empodera a las comunidades como protagonistas de los procesos asociados al derecho de vivir en un territorio de paz y no de violencia.

Los operadores de telecentros son actores protagonistas en sus barrios. Su liderazgo comunitario les permite ser buenos lectores de las necesidades de sus comunidades de modo tal que pueden actuar como puentes entre estas y la información necesaria que puede contribuir a satisfacer demandas personales, familiares, comunitarias y sociales.

Son ellos y ellas los que ayudan a sus vecinos a postular a los subsidios del Estado y a conocer los derechos que muchas veces desconocen. Les enseñan a reclamar si no reciben una solución a algún problema, les ayudan a postular a concursos de fondos públicos, a terminar los estudios, a comunicarse con los familiares que están lejos. Ayudan a los niños y niñas a hacer sus tareas, a buscar trabajo, a hacer los trámites lo que les permiten ahorrarse el pasaje al centro a sus vecinos.

Un telecentro es también un lugar acogedor, permanentemente abierto que promueve el encuentro, que fortalece los lazos de los vecinos que de a poco reconstruye un “nosotros” que se ha ido debilitando en el tiempo.

La Presidenta Bachelet señaló en su programa que su Gobierno estaría más cerca de la ciudadanía y los telecentros son testimonio de aquello: Un telecentro es Gobierno Cercano. Esto ocurre no solo porque hay un espacio con computadores conectados a internet de uso gratuito, sino y por sobre todo, porque los operadores de telecentros son los puentes que acercan principalmente a los usuarios más excluidos, como lo son los adultos mayores y las mujeres dueñas de casa al uso de las TIC con sentido.

Chile enfrentará pronto un gran desafío: reescribir una Nueva Constitución en la cual la Presidenta ha señalado que TODOS y TODAS están llamados a participar. Para que esto pase, ha señalado, será necesario que existan espacios para la educación cívica que les permita a todos aportar con su mirada, con su experiencia, en la elaboración de la carta magna.

De seguro los operadores de telecentros serán protagonistas en sus barrios de este proceso, pues de que otra forma podrá llegar esa formación a los barrios más excluidos?. Su participación garantizará que la capacidad de incidir en la redacción final otorgue igualdad de oportunidades a todos, sin discriminar por el barrio o la comuna en que se vive.

Chile es un país con altos niveles de desigualdad. Varias de esas capas de desigualdad son estructurales y difíciles de disminuirlas de un días para otro. Sin embargo, la desigualdad de acceso a la información y el uso de esta para poder incidir en el proceso constituyente, con el apoyo de la Red de telecentros y las Bibliotecas de Biblioredes, es mucho más fácil de abordar, pues ambas instituciones gozan de una capilaridad (distribución) territorial que permite con un clic llegar a gran parte del territorio, por lo que no hay excusa para dejar a esta importante parte de la población fuera.

Chile cuenta con los operadores de telecentros como garantes de la promesa pública que realizó nuestra Presidenta: acá nadie quedará fuera. Su rol será un hito en la historia, su liderazgo se pondrá a prueba y de seguro será uno de los tantos desafíos que sabrán enfrentar, porque son los representantes de sus barrios, son los puntos que al unirse conforman un gr
an red que se nutre de sus prácticas.

El trabajo del Estado debe ser fortalecer a los operadores de telecentro como líderes comunitarios, como agentes de cambio, como un puente entre el Chile que somos y el Chile que queremos, ese que será más justo, más inclusivo y más solidario.

Las mesas territoriales que se han constituido en cada uno de los 116 telecentros distribuidos a lo largo de todo Chile, en los barrios donde viven cientos de miles de ciudadanos de esfuerzo del quintil 1 y 2, de los sectores más excluidos de ese desarrollo del cual tantas veces se alardea y que pocas veces se distribuye de manera justa, confían en que podrán ser protagonistas del proceso constituyente que se abrirá en octubre.









jueves, 25 de junio de 2015

Test para evaluar el conocimiento y participación en la toma de decisiones que tienen los militantes de base en sus partidos políticos.


Test para evaluar el conocimiento y participación en la toma de decisiones que tienen los militantes de base en sus
partidos políticos.




    Responda dependiendo de la aseveración: Siempre (S), Ocasionalmente (O), Casi Nunca (CN), Nunca, (N) .
    Sobre el patrimonio económico del partido:

    Estoy informado sobre el patrimonio con que cuenta mi partido.

Participo en las reuniones donde informan formalmente si el patrimonio económico ha crecido, ha disminuido o se ha mantenido.

    Sobre la elección de representantes:

    Elijo a los candidatos que representarán al partido en las elecciones para el municipio.

    Elijo a los candidatos que representarán al partido en las elecciones para el Senado.

    Elijo a los candidatos que representarán al partido en las elecciones para la Cámara.

    Puedo asegurar que cualquier militante de las bases puede llegar a ser candidato.

    Puedo asegurar que todos tenemos igualdad de oportunidades para ser candidato dentro del partido.

    Puedo afirmar que no nos imponen como candidatos a “familiares de”.

    Cuando elegimos un candidato sabemos todo sobre su vida laboral.

    Cuando elegimos un candidato sabemos con certeza si podría llegar a tener conflicto de interés.

    Si descubrimos que alguna de nuestras autoridades tiene conflicto de interés, estamos seguros que presentará su renuncia.
    Sobre “ser militante”

Ser militante de mi partido es garantía de ser una persona proba.

Ser militante de mi partido es garantía de ser una persona transparente.

Ser militante de mi partido es garantía de no tener conflictos de interés.

En mi partido somos todos iguales.

En mi partido las bases se sienten muy bien representadas.

En mi partido da lo mismo la orientación sexual de los militantes, todos son respetados.

En mi partido da lo mismo el origen étnicos, todos somos igualmente respetados.

En mi partido da lo mismo nuestra religión, somos todos igualmente respetados.

En mi partido da lo mismo la clase social a la que pertenecemos, somos todos igualmente respetados.

    Procedimientos para formar parte del gobierno local, provincial, regional y nacional.

Todos sabemos cual es el mecanismo para poder tener un puesto en el municipio.

Todos sabemos cual es el mecanismo para poder tener un puesto en la intendencia y en los servicios regionales.

Todos sabemos cual es el mecanismo para poder tener un puesto en los ministerios.

Todos estamos de acuerdo con esos mecanismos.

Esos mecanismos son transparentes.

Solo acceden a los puestos del Estado los que tienen mejor curriculum y la mejor trayectoria política.

En las bases incidimos en las ternas para los cargos públicos de mandos medios.

Respecto a las relaciones con las autoridades del partido.

Las relaciones con las autoridades del partido son fluidas y horizontales.

Nuestras autoridades cumplen lo que prometen.

Siento que vale la pena hacer campañas políticas.

    Cuando un candidato se transforma en autoridad, vuelve a rendir cuentas al territorio donde se trabajó por su candidatura.




miércoles, 3 de junio de 2015

De lo invisible a lo visible




Sé es invisible hasta el día que se deja de serlo. Para que aquello pase hay acciones que dependen de uno. Otras dependen de quien pone un foco sobre nuestra presencia.

Siempre he creído que hay realidades invisibles, que no tienen voz, de “quienes se habla” porque no hay foco ni micrófono que les otorgue el don del habla, la legítima presencia en la escena pública, la sensata capacidad y necesidad de influir en aquellos que toman decisiones para ellos y por ellos.

Ojalá ser visible siempre significara ser asertiva, ojalá siempre fuera una garantía de poder hacer llegar el mensaje en forma y fondo para conseguir el objetivo. Ojalá la presión de los momentos duros a uno no le jugaran en contra a la hora de la puesta en escena.

Eso no siempre resulta, de forma dura uno lo aprende. Tal vez no es tan duro para uno pues sabe los riesgos que toma, pero si lo es para quienes nos rodean, pues las mismas redes que permiten después de años poder hacer llegar la voz propia a la opinión pública, ganando incluso la portada de un diario, se transforma al mismo tiempo en el medio que festina por lo poco apropiado de la forma y por lo confuso del mensaje.

La política es con llorar, a pesar de lo que en vano se señala. Resulta absurdo elaborar teorías que suponen que lo que se siente o lo que se sufre no afectara la capacidad de tomar decisiones o las acciones que se emprendan. Para comprender aquello es tan fácil como hacerse la pregunta sobre si mismo: Si me pasara a mí, si me viera expuesto ante una situación hostil, o si le pasara a mi hijo, a mi hermano, a mi madre, o a un amigo que confió en mí ¿es posible señalar que nada pasa?¿es sensato solo procurar dar “señales de normalidad” en medio de la catástrofe?¿Es sensato lograr posicionar que algo resultó bien , cuando en el fondo sabemos que se está al debe? De seguro para muchos sí.

Recuerdo a mi profesor Guillermo Campero, quien fue asesor del Presidente Lago, cuando nos contaba en clases en el Magíster de Gobierno y Gerencia Pública en el INAP de la Universidad de Chile que a Lagos no le gustaba la política testimonial. Nos decía que para él tenía poco sentido lamentarse por lo que no es viable, pues el foco de su trabajo era sacar adelante lo que era factible. De este modo se apostaba a ganador, a la política de la efectividad, aquello que resulta, aun cuando lo que resulte no sea lo que se espera, ni a lo que se aspira, pues su valor se evidencia solo porque existe en el marco de lo posible, por más estrecho que sea.

Quizás por eso que sus acotadas reformas a la Constitución se nos presentaban en el discurso público como significativas en aquel entonces. No habían redes sociales que permitieran evidenciar el gusto a poco. El control de los medios era más fácil y el sentir de una ciudadanía (harto más pasiva digámoslo también), por muy insatisfecha que estuviera, no contaba con una caja de resonancia que levantara polvareda por su mal estar. Todo era más discreto, una marcha, un apartado en un diario algo disidente, pero nada que persistiera, que por concurrencia calara en la opinión pública, que articulara aliados, que constituyera un bloque que se aglutinara. Como dice Jorge Navarrete en su columna “El “tic” de la élite”, actualmente en la Sociedad Red “a diferencia de antaño, no se puede obligar a guardar silencio”.

Señala además Navarrete: “El dirigente hablaba, los diarios y la televisión eran su altoparlante, produciéndose así un espacio de encuentro con los ciudadanos. Cuando había problemas, dependiendo del tamaño e importancia de estos, todo un aparataje se activaba para protegerlo: defensas corporativas de sus respectivos partidos, entrevistas o declaraciones públicas que intentaban encausar, cuando no cerrar, el debate público respecto de cierta materia.” Cuando se hace alusión al “dirigente”, se hace referencia a los altos cargos públicos o miembros de la dirigencia partidaria, no al funcionario de segunda o tercera línea. La política real era patrimonio solo de la cúspide de la elite.

La Sociedad Red de cierta forma permite a quienes son aprendices o aficionados al riesgo de decir lo que piensan, contar con una tribuna, pero que , convengamos, en honor a la verdad, aun sigue siendo menos democrática de lo que parece (no cualquiera que postea hará llegar su voz a la escena pública), pero permite a algunos que no son pocos, o al menos no tan pocos, a hacer llegar su voz y opinión al escenario que permite evidenciar aquello que no era de público conocimiento, en este caso, aquello que complementa una verdad que aflora.

Mi renuncia fue un testimonio de que cuando uno no es capaz de responder ante una situación que inevitablemente afectara al Gobierno, que es su empleador, que además es financiado por todos los chilenos, principalmente por los más humildes, se debe retirar, pues una es depositaria de la confianza pública y resulta obvio que no fue capaz de responder a lo esperado.

Esa confianza debe ser capaz de dar garantías de que aquello para lo que se fue contratada, se va a cumplir. Yo no hice bien el trabajo y lo asumo, aun cuando no fui la única. No renunciar desde mi punto de vista, es no asumir la falta, el error y los errores en política se pagan.

De las derrotas se aprende, tal vez de la manera más dolorosa. Es lo que las educadoras denominamos aprendizaje significativo, ese que no se olvida, ese que deja una impronta para siempre en nuestras vidas.

Como dice Maturana, los errores son parte de nuestra historia, esos que tantas veces nos gustaría borrar, que no hubieran existido, pero que están ahí y duelen hasta que con el tiempo cicatrizan. Los errores son signos de lo obvio: no somos perfectos ni nada de lo que hagamos lo será. Uno espera que los errores generen aprendizaje y nos vuelvan más certeros, más sensatos, más proactivos. Nos obligan contemplar la posibilidad de ejercer una obediencia reflexiva, esa que no necesariamente dice que sí a la autoridad, sino más bien esa que cuestiona, que interpela y que levanta evidencia que permita evaluar a lo menos otras soluciones posibles.

Eso les enseñado a todos los alumnos que de una u otra forma me ha tocado capacitar y formar. Los errores no nos pueden detener, la vida no acaba después de ellos, continúa y nos obliga a ser fuertes para salir adelante.

Respecto a mi desfortunada puesta en escena a la salida de La Moneda, solo intenté señalar que a pesar de los errores si había colaborado en algunos aciertos de la gestión del Director Sociocultural. En mí rol había contribuido a mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras de la Fundación Integra, una de las instituciones que cuentan con los sindicatos más grandes de mujeres en Chile. Solo quería señalar que ese resultado había sido una tarea compartida, trabajada codo a codo con las trabajadoras.

Del mismo modo quería evidenciar que como Dirección, habíamos logrado apoyar desde la Presidencia el proyecto de Telecentros, al cual he dedicado cerca de 10 años de mi vida. Este proyectos se lleva a cabo en los barrios de ciudadanos de gran esfuerzo, otorgando no solo la posibilidad de acceder a internet, sino que mucho más que eso: su objetivo es lograr que el acceso a las TIC les permita contar con una herramienta que los fortalezca en sus derechos, que les permita abrir canales de comunicación con un Estado que aun gusta de entregar información más que de recibirla, que les permita acceder a información que sea significativa para enfrentar una sociedad en donde ellos se llevan la peor parte de aquello que desde apreciación llamamos desigualdad pero que Leonardo Boff nos insta a llamar de modo más directo y enfático injusticia social.
Cada vez que hago clases, independientemente del tema que sea les inculco a mis alumnos lo importante de asumir riesgos por lo que se cree justo y lo necesario que es no alegrarse solo porque las cosas funcionan en una planilla, porque el indicador aparentemente se cumplió, al menos en lo formal.

Les he dicho hasta el cansancio a mis alumnas de la Junji que una salacuna no va a disminuir la desigualdad si los equipos educativos no se vuelven agentes activos en su territorio para evidenciar todo aquello que atenta contra el desarrollo pleno de un/a niña/o, su familia o su comunidad. A caso se disminuirá la desigualdad si no nos preocupamos de los problemas de agua en nuestros valles, o de si los niños de familias migrantes no conocen sus derechos, o si no somos capaces de generar redes de apoyo para los padres y madres que están sin trabajo, o si ante lo injusto son capaces de anestesiar su consciencia solo por mantener su trabajo?

Podrán haber dicho lo que quieran de mí, podrán burlarse, podrán reírse por mi pésima puesta en escena a la salida de la Moneda, podré haber sido figura de turno para el bufón de la televisión, pero hay algo que no podrán decir nunca: que mentí.

Tampoco podrán decir que me rendí, porque vivimos en un país donde contra viento y marea florecerá una nueva Constitución, que a todas luces debiera ser a través de una Asamblea Constituyente, pues no me imagino de verdad, y por más que quiera , que los ciudadanos puedan ser sujetos pasivos que dejan en manos de la aporreada clase política la posibilidad de escribir el nuevo contrato que asegure de una vez por todas una cancha más pareja, como dice Atria. Desde el espacio que ocupe contribuiré a que la ciudadanía, sobre todo la más excluidas comprenda la importancia de su rol en este nuevo escenario: acá no sobra nadie, acá todos serán una voz importante de considerar, porque ya nadie se traga el cuento de que se es invisible inevitablemente.

Seguiré apoyando todas las iniciativas que les permitan a los ciudadanos más excluidos comprender que la desigualdad de acceso a las TIC es la versión digital de la desigualdad económica. Técnicamente existe el mundo de los info-pobres y de los info-ricos en casi la misma medida y ponderación y no luchar por esa desigualdad es tan descabellado como no luchar contra la de los bolsillos.

Pongo a disposición mi experiencia para trabajar en la reforma de educación de la primera infancia, esa que asegura que le dará un golpe certero a la desigualdad que se origina en la cuna. OJO esa calidad solo es tal si se mira con los lentes que evidencian la injusticia social, de lo contrario nos llenaremos de indicadores desacoplados a nuestro contexto.

Estos meses han sido duros, pero no son los primeros, ni serán los últimos. Hay tanto por hacer: donde todos ven crisis y descalabro yo veo un mar de oportunidades. Por eso tengo la certeza de que acá nada termina, por el contrario, acá todo empieza.

lunes, 30 de marzo de 2015

Comienza a florecer la Red de Telecentros en el Ministerio del Interior del Gobierno de Chile


No ha sido fácil, y tal vez  es por esa razón que se puede valorar los avances a pesar del listado de tareas pendientes que quedan por abordar. Hace aproximadamente 6 meses, el Ministerio del Interior del Gobierno de Chile, (haciendo eco de la propuesta que le presentáramos al comando de la entonces candidata y actual Presidenta de Chile , Michelle Bachelet) conformó el equipo de trabajo que tiene por objetivo sacar adelante la Red de Telecentros.

El equipo está conformado por Gabriela Guzmán (Periodista y Magíster (c) en Educación con mención en Curriculum y Comunidad, con basta experiencia en temas TIC), Marcela Pérez (Trabajadora Social e Ingeniera), por Maricel Betancourt y Karen Jerez, ambas operadoras de telecentros que colaboraron directamente en la propuesta de gobierno para el fortalecimiento de los telecentros.

Este equipo se configura a partir de convicciones que tienen su arraigo en la certeza de que las políticas públicas se desarrollan e implementan con equipos constituidos en su núcleo por miembros con experiencia en las disciplinas teóricas y prácticas propias de la naturaleza del proyecto, y del mismo modo, con personas que hayan tenido un desempeño ejemplar en la implementación de su trabajo en las comunidades.

No es posible establecer un trabajo sensato y anclado en la realidad contextual si no se nutre de actores que conocen los bordes y los espacios de expansión posibles en los desafíos de un proyecto.

Durante este tiempo de trabajo, la principal labor ha sido diagnosticar el escenario y retejer lazos de confianza duramente debilitados. Por otra parte, ha sido tarea principal visibilizar el proyecto de la Red de Telecentros ante las distintas reparticiones del Estado , evidenciando las potencialidades de crear y establecer alianzas de beneficio mutuo, que potencien a los actores como agentes de un gobierno que, a pesar de las dificultades que pueda enfrentar, tiene la misión de cumplir uno de los programas de gobierno más ambiciosos desde la llegada de la democracia, ante una ciudadanía que día a día busca y ocupa mayores canales de participación activa para ser parte de estos procesos sociales.

Lo sabemos bien y lo corroboramos el año pasado cuando nos reunimos con Frank La Rue, relator especial de la ONU para la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Expresión y Opinión: el acceso a las TIC es un derecho humano emergente y es deber de los estados generar todas las acciones que sean necesarias para que estas sean un puente para satisfacer sus necesidades personales, familiares y comunitarias, en especial en los sectores más excluidos de nuestra sociedad.

Los aliento en sus países a seguir luchando por abrir más y mejores oportunidades para que los telecentros en sus naciones sean nodos de desarrollo y de inclusión. Nosotros nos hemos demorado, pero nunca nos hemos rendido y poco a poco vemos como nuestro trabajo da frutos.

Un abrazo desde Chile.

viernes, 11 de abril de 2014

Respuesta de Sebastián Dávalos Bachelet a Karen Jerez del Telecentro San Francisco








Estimada Karen:

Durante tres años he escuchado a Erika hablar de los telecentros casi todos los días. Luego de haber visitado el que tú operas, logro dimensionar porque para ella son  tan importantes. Te agradezco profundamente que nos hayas recibido y que hayas compartido con nosotros las experiencias y desafíos que junto a ese grupo de maravillosas mujeres han sacado adelante. Al escuchar a la Sra. Gladys, a la Sra. Thelma y a quienes te acompañaban ese día, pude interiorizarme aún más sobre el inmenso trabajo que realizan y el poderoso mensaje que hay detrás de sus acciones: Una mujer empoderada es una mujer menos vulnerable.
Agradezco que durante estos años hayan luchado por defender una política pública impulsada por el primer gobierno de la Presidenta Bachelet. Sin ese esfuerzo y la convicción de que el programa es necesario,  probablemente habría desaparecido. Agradezco, además, que me dejases conocer a quien representa a varios otros operadores de telecentros que arriesgaron mucho, incluso sus puestos de trabajo, por mantener el sentido original de este proyecto y el objeto para lo cual fue diseñado. Tengo la certeza de que las tecnologías de nada sirven si no se ofrecen en un espacio comunitario acogedor, capaz de tejer lazos con todos los miembros de la comunidad, incluso con todos aquellos que han cometido errores en el pasado y que tienen no solo el derecho, sino que la intención real de reinsertarse y tener una nueva oportunidad.
Estimada Karen, gracias por mostrarme las barreras con las que PRODEMU sigue excluyendo a las mujeres que tiene menos oportunidades. Mi compromiso es que buscaremos los mecanismos para derribar estas barreras. Gracias por mostrarme tu villa y permitirme evidenciar en terreno como el proyecto “Quiero Mi Barrio” puede mejorar la calidad de vida a la gente. Nos seguiremos viendo, no lo dudes. Ten la certeza que desde la Dirección Sociocultural apoyaremos todas aquellas acciones que permitan hacer florecer nuevamente los telecentros. Tenemos mucho trabajo por delante, lo sabemos. Sabemos también que  a veces las cosas son más lentas de lo que uno quisiera, pero cuenta con el compromiso de Erika, Isabel, Denisse, Marisol y por supuesto con el mío.

Un afectuoso abrazo para todas



J.A. Sebastián Dávalos B.
Director
Dirección Sociocultural de la Presidencia.



PD: Llevamos dos días comiéndonos al almuerzo el ají de la huerta. Hoy tomaremos té con cedrón en nombre de ustedes.

domingo, 5 de enero de 2014

No aplaudo al niño que sacó 3 puntajes nacionales, ¿y qué?

¿Qué se aplaude cuando se aplaude? Hay dimensiones éticas que acarrean ciertos aplausos, aunque de buenas a primeras no sean evidentes. Claro, suena despiadado no hacer loas a quien con esfuerzo, proveniente de la clase esforzada de nuestro país, lograr salir en la foto del mérito. Suena probablemente peor si quien las emite, valora la meritocracia en cada columna que publica.
Claro que me parece loable, más que el puntaje, la trayectoria de José González: me parece loable en un espacio acotado y circunscrito solo a su logro. Las personas toman distintos caminos y opciones. Me parece importante sacrificarse por logros propios, y acertar dentro de las reglas de un sistema de evaluación que es claramente arbitrario e injusto, tiene méritos. Que el sistema sea injusto no lo digo yo, lo dice la UNESCO, por cierto.
Del mismo modo me parece admirable que haya niñas y niños que este año solo estén pasando a cuarto medio y no dando la prueba, habiendo entregado un año de su vida para haber posicionado aquello de que la educación es un derecho, que el sistema es injusto y que hayan incidido en la agenda pública.
898 niños fueron los mejores alumnos en sus escuelas, obtuvieron 850 puntos en ránking de notas, pero no obtuvieron en la prueba el mínimo para postular a la universidad. No es que “no entraron a estudiar lo que querían” : no pudieron ni siquiera postular. (para que quede claro).
Son niños y niñas que son los mejores en su contexto, que del Estado a través de su aparato más eficiente, que es la educación, recibieron todas las señales que les hicieron sentir que eran los mejores, pero según la PSU son los peores, los que no sirven, los que han sido excluidos por años, al igual que sus padres y madres.